domingo, 30 de diciembre de 2007

Cuadrilátero sangriento…fuera del ring (*)


Podría haber presionado con firmeza el gatillo del revólver hacia el calvo cráneo, y luego presenciaría la suerte de su lado por única vez. El héroe giró la cabeza hacia su derecha y comprendió que quizás estaba lejos de un desenlace favorable, y arrojó el arma al suelo. Se veía venir la miseria junto a sus cadáveres y juegos sucios, desde que clausuraron el gimnasio donde solían practicar los grandes boxeadores de antiguos tiempos. El héroe lo entendió de ese modo. Los eventos ocurridos en ese instante hubieran sido otros, si la victoria no implicara este tipo de esfuerzos desmedidos. Así que puso sus manos vendadas sobre la nuca y en cuclillas permaneció en profundo silencio con el terror acuestas. Desde su derecha se aproximaba el mafioso junto a sus leales matones de segunda clase. Es mejor cerrar los ojos y no pensar. Hasta altura habrían venido de maravilla las pastillas que aliviaban su extraña comezón por las noches. Ésta ya empezaba a desgarrar su espalda desnuda y todo lo hacía más difícil, cualquier movimiento en falso y era hombre muerto, pero fuera del ring. El mafioso de una patada lo tira contra el suelo, mientras el calvo cráneo recoge su revolver para salir por la puerta trasera, como estaba planeado. El héroe comprende que inevitablemente su sangre caerá fuera del cuadrilátero.

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